Los demonios

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A través de toda la historia de la humanidad se han presentado situaciones personales o grupales terribles, desde aquellas que se pueden considerar lógicas, hasta aquellas que son devastadoras, abusivas, realmente perversas y carentes de cualquier moral. Estos momentos han causado en los seres humanos una sensación de miedo que los ha hecho sufrir demasiado y tratando de comprender lo sucedido, ha habido gente en diferentes épocas que su personal interpretación del mal ha influenciado a culturas enteras.

También han existido quienes han utilizado el miedo como advertencia y amenaza para proteger a sus familias, a sus propiedades y cultivos, a poblaciones enteras.

Históricamente se fueron generando un sin fin de leyendas y personajes con diversos motivos religiosos, políticos, militares y culturales. Desde el pecado original y la serpiente, hasta los actuales grupos con supuestos rituales satánicos.

Hablar de los demonios dentro del acostumbrado contexto tradicional, ficticio, mágico o de brujería, para mí es tiempo perdido.

Dios me dijo:

De acuerdo a Su Voluntad, Dios creó a los demonios, como todo el Universo, para sevir a Su Propósito Divino con relación a los seres humanos y en ocasiones para propósitos especiales.

Para poder comprender sin problemas todo lo relacionado con la Voluntad de Dios, siempre hay que tener presente que Dios tiene un perfecto Plan Divino cuyo propósito sólo es conocido por Él y jamás nos será revelado.

Por otra parte, los limitados y relativos conceptos del bien y del mal no tienen ninguna relación con la existencia de los demonios. Un demonio siempre hará la Voluntad de Dios, la llevará a cabo impecablemente perfecta, por esta razón debemos saber que los demonios cuando operan lo hacen haciendo sólo lo correcto, nada más.

Dios nos enseña día con día a ser mejores personas, por eso dentro de Su Voluntad tiene previsto todas aquellas lecciones que necesitaremos vivir para el perfeccionamiento de nuestras almas. Algunos de nosotros seremos afectados en nuestras vidas de una manera o de otra por demonios que nos influenciarán con ideas o pensamientos que nos intranquilizarán, este es el fin último de cada demonio, robarnos la tranquilidad para que aprendamos a luchar tenazmente para recuperar completamente la serenidad.

No existe nada en el mundo que nos pueda mantener realmente tranquilos, serenos. Sólo luchando incansablemente para mantener una conciente relación con Dios nos permitirá permanecer sin ansiedad, angustia, desespero ante las diversas situaciones que vivimos diariamente, segundo a segundo.

Dios en su infinito Amor y Misericordia por la humanidad completa, nos ha proporcionado una referencia general para poder saber como somos atacados por los demonios. La soberbia o el orgullo, la ira, la envidia, la lujuria, la avaricia, la gula y la pereza, son poderosísimos ataques en forma de ideas o pensamientos que los demonios emprenderán en contra de nosotros para vencernos, arrebatarnos la serenidad y alejarnos de Dios, incluso para siempre si no luchamos. También nos ha comunicado de muy diversas maneras que nosotros tenemos acceso a una poderosísima arma, también de naturaleza espiritual, para poder luchar y defender nuestra serenidad, se trata de la oración. Orando sin parar, desde que despertamos hasta que nos volvemos a dormir, es como en realidad estamos luchando siempre sujetos fuertemente a Dios. No existe otra manera.

Absolutamente todos los seres humanos somos constantemente atacados por demonios, pero debido a su gran sutilidad y otros factores de naturaleza educativa y cultural muy pocos hacemos conciencia de esta realidad.

Contrariamente a lo que siempre se ha creído, por regla general los demonios no pueden poseer a ningún ser humano, entendiendo como posesión el absoluto control de su cuerpo y mente. Tampoco es verdad que los demonios habiten dentro del cuerpo de una persona. Ellos solo trabajan influenciando nuestras ideas y pensamientos con el fin de intranquilizarnos, eso es todo. Descrita así, dicha influencia no parece peligrosa, pero robarnos la tranquilidad puede ser a través de hacernos mentir piadosamente, obsesionarnos hasta la locura o hacernos cometer un asesinato o el suicidio.

Cuando nos encontramos realizando concientemente oración, los demonios no pueden “conectarse” a nuestras mentes por lo que se ven imposibilitados a influenciarnos. Pero si nos descuidamos y aunque sea brevemente dejamos de orar, en realidad hemos bajado la guardia y los demonios aprovecharán para atacarnos insistentemente.

Los ataques de los demonios son tan poderosos que pueden influenciar a las personas para que escuchen, vean o sientan cosas que no existen en realidad, en ocasiones pueden causar que un grupo de gente presencien entre todos fenómenos que sólo se generan en sus mentes, pero que físicamente no existen en realidad.

Los demonios no sólo utilizan el miedo o el terror que sienten los seres humanos, también atacan aprovechando la ira o la tristeza. Por ejemplo, si a una persona le disgusta algo en particular, los demonios la convencerán que precisamente eso que le molesta está sucediendo aunque no sea así, obligándolo a actuar generalmente con actitudes negativas para perder la tranquilidad.

Los demonios al ser entidades espirituales con fines muy específicos, no necesitan alimentarse, ni descansar, tampoco son emocionales como las distintas religiones lo han creído hasta la fecha, obedecen única y exclusivamente a la Voluntad de Dios, pero Dios si lo considera necesario también puede controlar directamente sus acciones.

La gente siempre ha creído que el exorcismo o la liberación puede acabar con la influencia de los demonios en una persona, pero esto no es verdad. Todo aquello que se “manifiesta” durante este tipo de situaciones proviene de la experiencia, conocimientos y cultura tanto del supuesto poseso, del exorcista y de las personas presentes en dicho evento. Lo que si sucede es que todas las personas en su conjunto reciben una sólida enseñanza que los irá haciendo más concientes de su real necesidad de acercarse más y más a Dios.

Todos aquellos conceptos que se han creado a lo largo de la historia de la humanidad con relación a los demonios, sólo han sido, en todos los casos, suposiciones con bien identificadas intenciones. La realidad en cuanto a estas situaciones espirituales, hasta ahora se conocen a través de la presente información. No existen demonios con un nombre personal como Satanás, Luzbel, Belial, entre todos los nombres  que se describen a través de la historia. La oración incesante, la Voluntad de Dios o directamente Dios es lo único que puede evitar la poderosa influencia de los demonios.

El infierno.

reka-ada

Los demonios no viven en el infierno, mucho menos es un reino encabezado por un rey. Lo que si debe quedar claro, es que el infierno realmente existe. Decir que se encuentra debajo de la tierra, es mentir, ya que no es un lugar físico. El lugar donde se encuentra solo lo conoce Dios y aun si se nos dijera el sitio exacto, no lo entenderíamos.

El infierno, aunque parezca increible, tiene su razón de ser en el infinito Amor de Dios y es utilizado para que algunas almas se perfeccionen de acuerdo al Propósito Divino.

Antes de la información contenida en este blog, todo lo que se ha creído siempre sobre los demonios y el infierno, debemos ubicarlo solo en el campo de la mitología.

 

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