ideas y pensamientos con resultados anticipados

La ansiedad y la delincuencia

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Con una actitud 100% profesional, interesados más en colaborar para que este tipo de personas logren percibir la diferencia que existe entre vivir con ansiedad y sin ella, hemos escuchado los historiales de vida de cientos de personas que por sus propias circunstancias decidieron en algún momento, así como lo planteamos, delinquir con motivos o sin ellos .

Todos manifestaron que desde su más temprana infancia recuerdan haber recibido una educación enfocada a satisfacer todas aquellas necesidades que sólo les permitieran sentirse bien, además increíblemente  influenciados con el hábito de resolver sus más diversas situaciones, agradables o desagradables generalmente con base a actitudes negativas. Esta combinación de comportamientos inadecuados le darán vida a la raíz de un estilo de vida abusivo, violento en la mayoría de las ocasiones y totalmente irracional, la delincuencia.

Conforme van creciendo, las necesidades reales y deseos se van haciendo más complicados y exigentes, llegando el momento en que padres y familiares ya no los podrán satisfacer casi inmediatamente como cuando el pequeño hijo solicitaba cualquier cosa propia de su edad. No es lo mismo comprarle cualquier caramelo a comprarle una bicicleta, una consola de videojuegos o un computador.

En ocasiones los padres intentaron convencerlos que ahorraran o que realizaran actividades que les permitiera cobrar para ir juntando el dinero suficiente para adquirir aquello que querían, pero en el momento en que se percataron que cualquier cosa que hicieran no era de su gusto, es más, cuando percibieron que lo que estaban haciendo no era satisfactorio, se negaban a continuar y si habían acumulado algo de dinero, de inmediato se lo gastaban para poder lograr sentirse bien aunque fuera un momento a costa de quedarse sin aquello por lo que estaban ahorrando.

Siempre que una persona se acostumbra desde muy pequeño a que le satisfagan hasta sus más mínimas exigencias, desarrollará una personalidad que tarde o temprano será exageradamente egoísta. Todo deberá ser como quiera, cuando lo desee, como lo exija y si no lo obtiene “a la buena”, generalmente intentará obtenerlo “a la mala”. Es importante destacar que en algunos casos las razones de pobreza como el motivo principal para comportarse como delincuente no se presentan, ya que aun cuando una persona en la adolescencia, por ejemplo, tienen padres que cuentan con una excelente posición económica, se decidirá por comportarse como delincuente sólo para cumplir con las exigencias de su exacerbado egoísmo.

Tarde o temprano se presentará en la vida de este tipo de personas la desagradable sensación de ansiedad producto primero de emociones mal encausadas, acumulándose con la ansiedad producto de querer cumplir casi inmediatamente con sus más profundos deseos racionales e irracionales, incrementándose con la ansiedad producto de la frustración por desarrollar una mentalidad que comienza a vivir a través de ideas y pensamientos con resultados anticipantes o “pajazos mentales”, así que es tal la intensidad de la ansiedad, que el individuo se confundirá y creerá que se siente tan mal porque no tiene eso que cree que necesita. Lo peor del asunto es que cuando logre obtener el objeto de sus deseos, su confusión aumentará porque la ansiedad que siente sólo cesó en el momento en que obtuvo lo que quería para presentarse de nuevo inmediatamente después.

También en algunos casos, la ansiedad aumentará porque estas personas adquirieron con el tiempo diversas conductas compulsivas para sedar temporalmente su insoportable sensación de ansiedad, sin saber que este tipo de comportamiento cuando termina ocasiona un incremento de la ansiedad y creará un terrible círculo vicioso de deseos egoístas, ansiedad, conductas compulsivas, ansiedad, delincuencia ,ansiedad, conductas compulsivas, ansiedad, deseos egoístas.

La confusión emocional se convierte entonces en un motivo para delinquir creyendo que la ansiedad que sienten es porque deben satisfacer sus deseos personales, cuando sus conductas compulsivas comienzan a perder el efecto sedativo en su ansiedad. Es obvio que en este momento el individuo es incapaz de pensar en ponerse a trabajar o solicitar de manera correcta el objeto de sus deseos, porque por un lado su egoísmo exagerado se lo impide y por otro lado la idea de hacer algo productivo le parece imposible por lo mal que lo hace sentir.

Al escuchar este tipo de historiales, en todos los casos aparece la sensación de ansiedad como la causa básica para que estas personas se llenaran de motivos para justificar sus conductas delictivas.

Espectacularmente, cuando este tipo de personas realizaron cualquiera de los procesos de Conciencioterapia© recuperando totalmente su natural estado de serenidad®, ya tranquilos y con una mentalidad relajada sin pensamientos continuos y desordenados, pudieron reflexionar sobre la vida que estaban llevando, aceptando conciente y voluntariamente que ser delincuentes no es correcto, comprometiéndose en determinado momento a esforzarse para corregir ese estilo de vida tan dañino para ellos y para los demás.

Al menos las personas con esta personalidad que se mantuvieron en contacto con nosotros capacitándose en el Centro de Formación Emocional, prefirieron honestamente dedicarse a aprender como mantenerse relajados y serenos, manifestando que abandonaron su actividad ilícita, incluso alejándose de aquellas  otras personas con las que participaban de estos irracionales comportamientos.

Seguiremos afirmando que la ansiedad es la causa de todos los males personales y sociales que hemos padecido a lo largo de toda la historia de la humanidad. Ya contamos con una simple solución práctica con resultados inmediatos y de bajo costo. Ahora sólo nos toca conseguir la colaboración necesaria para que por un lado se le proporcione la educación necesaria a los jóvenes acerca de su real mecánica emocional y por otro lado se les colabore a la personas que viven con una amplia gama de conductas compulsivas, entre ellas la delincuencia, para que puedan recuperar su natural estado de serenidad® y ya relajados y serenos se les pueda capacitar para que se reinserten a la sociedad y vivan existencias normales, respetuosas y comprometidas. Ojalá que pronto recibamos esta colaboración.

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